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Desafiados para comunicar esperanza Sara Ortiz, estudiante del segundo nivel, en el Congreso de la Oclacc Mi participación en el Tercer Congreso Latinoamericano y Caribeño de Comunicación fue bastante beneficiosa en mi preparación. Participé en atractivas ponencias de gente tan reconocida como Adela Cortina, Sally Burch y otros más, así como de talleres, charlas y debates. El congreso fue sobre comunicación social, pero también se asoció con temas de política, economía, ética, sociología… Además, mucho del material expuesto relacionó comunicación con políticas públicas, nuevas tecnologías de comunicación, ciudadanía, democracia, etc. Lo que implica la gran permeabilidad que tiene, en la actualidad y en todos los espacios de la vida, la comunicación. Del 15 al 19 de octubre, en Loja, nos reunimos casi 850 personas. Mi primera impresión fue ver que la mayoría de los participantes éramos jóvenes estudiantes; creo que un 30 % eran profesionales, el resto no pasábamos de los 25 años. Fue muy interesante ver tantos comunicadores reunidos, unos más preparados que otros, tratando de sobresalir y disputarse los espacios en el mercado comunicacional. Me hizo pensar sobre la responsabilidad que tenemos los comunicadores cristianos en prepararnos para el mismo espacio laboral. Y nuestra responsabilidad es mucho mayor porque no se trata de ser competitivos sino de irradiar amor. Tenemos que ser capaces de utilizar los medios de forma diferente. Para llevar un mensaje esperanzador, un mensaje que trasforme la sociedad para bien y que en medio de ese profesionalismo sin sentimientos, nuestro mensaje cristiano hable del camino, la verdad y la vida. Sara Ortiz
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